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PULSACIÓN

SOBRE EL ‘DISEÑO INTELIGENTE’

SOBRE EL ‘DISEÑO INTELIGENTE’



La teoría del diseño inteligente no es reciente. Según el New York Times, detrás de esta teoría se encuentra el Discovery Institute, donde en asociación con académicos (con maestrías y doctorados) de las universidades más prestigiosas de EEUU, la han promovido durante esta última década. El ‘diseño inteligente’ argumenta que ciertas estructuras vivientes son demasiado complejas para ser el resultado de la evolución y que por lo tanto esto afirma que existe una intervención de un ‘diseñador inteligente’, una fuerza divina más allá de los procesos naturales. Los promotores del ‘diseño inteligente’ han logrado prosperar con una versión más elaborada que acepta que la vida en este mundo tiene millones y no miles de años de existencia y otros hechos comprobados científicamente, pero que finalmente hay una mano divina de la creación.


El Discovery Institute, invirtió 3.6 millones de dólares en una campaña de relaciones públicas, de académicos y la publicación de 50 libros sobre el tema. La estrategia es no imponer su versión, sino el argumento de enseñar la controversia dentro de la ‘libertad académica’, para ocultar el verdadero debate entre ciencia y religión. Entrevistado por el mencionado diario Stephen Meyer, historiador, filósofo y director del proyecto del ‘diseño inteligente’ declaró: “Deseamos tener un efecto sobre la visión dominante de nuestra cultura”, y sus propósitos son favorecer un amplio entendimiento teístico de la naturaleza.
El financiamiento y los vínculos de los promotores del ‘diseño inteligente’ provienen de fundaciones y organizaciones identificadas como religiosas y conservadoras, poniendo en duda si se está en búsqueda de la verdad ó forma parte de un aparato ideológico de poder institucionalizado.

Pero decíamos que no era reciente esta idea: en 1981 un gobernador de Arkansas, por decreto intentó imponer la Ley del Tratamiento equilibrado de la Ciencia de la Creación y la Ciencia de la Evolución. Inmediatamente la ACLU (American Civil liberties Union), se puso en acción, oponiéndose a esta ley. Tenía que probarse que el ‘creacionismo’ no es una ciencia genuina, sino religión fundamentalista dogmática, y con este fin la ACLU reunió un equipo de testigos expertos, incluyendo teólogos, científicos y educadores. El evolucionismo era considerado como una ‘religión ateista’. Finalmente, tras un juicio de varias semanas se rechazó la ley del tratamiento equilibrado.
El 8 de noviembre de 2005, el Consejo de Educación de Kansas aprobó nuevos planes de estudio que hablan del ‘diseño inteligente’: “El Arca de Noé vuelve a las aulas y no como fábula”. Es la nueva estrategia para expulsar la teoría científica de Darwin sobre la evolución; y a su vez querer saltear la Constitución de ese país, que prohíbe promocionar la religión en la escuela. La Iglesia está separada del Estado.
Según una encuesta Gallup, el 45 % de la población estadounidense cree que la versión bíblica de la creación del ser humano es cierta. Solo un tercio de la población cree en la teoría de Darwin. Enseñar a Charles Darwin en la década del ’20, del siglo pasado, le ha costado la cárcel a profesores y estuvo prohibida en varios Estados.
Los senadores republicanos y el gobierno actual insisten en que se enseñe la evolución desde el ‘diseño inteligente’.

La controversia ‘diseño inteligente’- evolución constituye un generalizado rechazo a la ciencia. Este gran debate nos lleva a preguntarnos si el ‘diseño inteligente’ considera inteligente desechar las evidencias científicas acerca de asuntos de suprema importancia como EL CALENTAMIENTO GLOBAL.
A mitad de este año, durante la preparación de la cumbre del Grupo de los Ocho, incluyendo la Academia Nacional de Ciencias de los EEUU, junto a las de China, India, Brasil pidieron a los líderes de las naciones ricas, que realizaran acciones urgentes a fin de impedir el calentamiento global de la atmósfera: “El conocimiento científico del cambio climático es ahora bastante claro como para justificar una acción inmediata”, “Es vital que todas las naciones identifiquen pasos que puedan tomarse ahora, para contribuir a una reducción substancial y de largo plazo en la reducción de gases causantes del efecto invernadero.”
El rechazo de la evidencia científica está llevando a negar destacadas investigaciones del clima que se dieron a conocer últimamente, confirmando que LAS ACTIVIDADES HUMANAS SON LAS RESPONSABLES POR EL CALENTAMIENTO GLOBAL. Ya se predijeron efectos climáticos importantes incluyendo reducciones severas en las reservas de agua en las regiones que dependen de los ríos alimentados por nieve derretida y glaciares.
La ciencia ha sido sistemáticamente repudiada por el gobierno de Bush, a veces con justificaciones religiosas, pero en beneficio frecuentemente de grandes intereses empresariales, como el sector energético y el farmacéutico. Siguen en una posición intransigente con el calentamiento del planeta (al no firmar el protocolo de Kioto), como otros temas ambientales desde la exploración petrolera, a normas de salud en el agua potable, hasta temas de educación sexual y la investigación celular de enfermedades. ¿En un futuro la sociedad tecnológicamente más avanzada del mundo decidirá por toda la naturaleza del planeta?

Carlos Liendro
Revista Pulsación



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