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PULSACIÓN

¿Bicentenario?

¿BICENTENARIO? ¿REVOLUCIÓN DE MAYO?

por Iván Galarza

En vísperas de un evento que está haciendo notarse como la gran fiesta patria de la “nación”, he decidido poner un freno y pensar: muy bien, se festeja un bicentenario pero  ¿de qué?. ¿Estaba ya presente la argentinidad en 1810?, y en si ¿era el pueblo el que nacía hace dos siglos con identidad nacional?  Digo que en este festejo  ni en el centenario tiene razón de ser que se enarbole la consigna “festejamos la obtención de la libertad”, puesto que la verdadera emancipación (la que brinda dignidad al trabajo) aun no ha llegado; podemos decir que nos libramos de un yugo hace 200 años pero no así que hayamos conseguido nuestra libertad y dignidad integra. Y digo esto porque quienes realizaron esa revuelta (si se le puede dar un tono grandilocuente es esta clasificación) entre papeles y discursos de abogados como de comerciantes, transformados quien sabe por qué paradoja del destino de realistas en emancipadores, allí mismo (en esa mañana lluviosa de 1810) no estaba el pueblo ni se pensaba en la posibilidad de serlo (como tantas plumas lo han hecho). ¿Quiénes habían sido hasta ese momento los “revolucionarios”? no eran ni más ni menos quienes se enriquecían mirando como las ganancias de su propio grupo de elite se iba por el Rio de la Plata (no era en vano este nombre), puesto que los comerciantes/abogados hasta ese momento españoles –cuando no contrabandistas- cambiaban artículos de lujo europeos por la plata potosina, obtenida a costo de muerte de indios en el alto Perú y comercio en la campaña. De esta manera cerraba el círculo de reproducción tanto para las elites de esta parte del mundo como así para Europa (en donde encontraremos también incluida a la “madre patria”). Esta situación no era desconocida para los Belgrano (quienes vendrían a ser los titulares coloniales de la cámara de comercio en el rio de la plata), Moreno (abogado y por tanto producto de esa elite temprano burguesa), Castelli, etc. Ha llegado la hora de poner a los actores de aquella gesta en el lugar más real que ocuparon en el proceso (entonces podremos entender que proyecto de país querían para el futuro) y no el bronce que nos otorgo desde antaño la escuela tradicional. Y ahora si podríamos recapitular y preguntarnos: ¿independencia para quién? ¿Independencia para qué? Solo así podremos entender porque 10 años después de la “gran gesta de la libertad” nada quedaba de los ideales de igualdad, ni siquiera la fraternidad con nuestros hermanos en el interior; podremos entender entonces como del seno de la libertad conquistada nace la expansión sin barreras del latifundio, el poderío militar de los Anchorena (no por nada un historiador dijo alguna vez “rosas es el hijo legitimo de la revolución de mayo”) y la esclavitud del gaucho. Los crímenes siguieron sucediendo: a Europa el cuero o la lana para que se enriquezcan y se vistan a la moda los mismos de siempre; Podremos entender porque en 1910 cuando éramos el granero del mundo los mismos de siempre tenían a la peonada durmiendo en los ranchos insalubres o en los conventillos como depositarios de la diferenciación social (eso sí! Para el centenario nos visito el rey de España!). Tal como pasa hoy con el agro negocio de la soja (donde se exporta la producción en bruto para alimentar a un primer mundo hastiado de ganancias mientras acá gemimos por la abundancia ajena), mientras que nuestros gringos (gente de campo, aunque también de los negocios o del establishent financiero) se visten con las mejores ropas del exterior compradas en los shoppings. Por lo visto tantas cosas no han cambiado y aunque hace 200 años hay un hecho en el proceso hacia la emancipación (latino) Americana sin atenuantes, la libertad está pendiente (ya que sin una ascensión de la burguesía comerciante convertida en elite política, nunca se podría haber dado el estado terrateniente. Y este a su vez es la fuente principal que en un futuro dará como resultado la argentina conservadora y liberal financiera… argentina que se cargo a muchos desparecidos con sus dictaduras militares y otros más muertos por el hambre de la inequidad). Todo esto se nos pone delante como un pasado que está vivo, que dialoga con nosotros, pasado al que muchos están ansiosos por reeditar y justificar… todo en razón del bicentenario, como aquella memoria del poder que siempre nos han hecho memorizar y donde no está presente el pueblo: el negro que murió fusilado en la guerra, la lavandera que lavaba la opulencia, el tano que dormía en la maroma, el obrero del interior que fue a buscar en 1945 su destino de dignidad, las prostitutas que allá por 1922 se rebelaron ante la barbarie fusiladora, el zafrero,  el labriego que durante 200 años construyeron riqueza ajena  exportada al exterior. Entonces, ¿bicentenario o centenario? ¿De los Biolcati de 1810 o de los que mañana a mañana nos levantamos para generar la riqueza ajena? Seguiremos preguntándonos lo mismo…

 

 

 

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